La lengua social inspirada en la neurosis universal.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Hoy retomamos la programación habitual para acercarnos a la literatura de Joan Sardá, autor del libro "Amy Winehouse, la chica mala del pop rock".




La estrella bipolar

A modo de introducción

El fenómeno Amy Winehouse está ahí. Para los aficionados a la música popular, significa un casi inesperado reencuentro con las raíces genuinas en una grata mezcla con los sonidos más actuales. Y para los que simplemente siguen las corrientes pop, no deja de ser una buena oportunidad para tararear buenas canciones, algo que buena falta hace en un mundo cada vez más, por así decir, convulso.
Tan convulso y sin sentido que el talento y el éxito se pagan, no se perdonan. Bien lo ha experimentado Amy Winehouse (literalmente) en sus carnes. Entre las múltiples y variadas enfermedades que se han achacado a la cantante, está la del trastorno bipolar. En general, los diagnósticos de los medios de comunicación globalizados han tendido a sumir a Amy bajo el influjo de dolencias con un tinte contemporáneo: anorexia, bulimia, autolesiones, consumo de drogas, el citado trastorno bipolar... En el circo mediático, priman los desórdenes más nuevos, en ocasiones casi glamourosos, que, por un lado, favorecen la identificación de amplios sectores con la intérprete (Amy Winehouse no es marciana, sólo londinense), y, por otro, alimentan el rechazo a las actitudes de la artista convertida en personaje. Es curioso como en ambos casos, existe un añadido claramente morboso.
Amy, efectivamente, está entre dos polos. Y no sólo por lo que se refiere a su relación con los medios de comunicación de la era de la telerrealidad. Como ya hemos dicho,  Amy está entre la música popular, que tiene sus inicios en el siglo XX, hoy ya clásica, y las expresiones musicales más actuales. Amy podría decir, con el poeta, que le exalta lo nuevo, pero le enamora lo viejo. Raro ejemplo en un mundo empeñado en tirar por la borda todo lo antiguo, en negar la memoria, para recrearse en juvenilismo impostado y revolcarse en una actualidad tan presuntamente rabiosa como definitivamente estéril.
La música popular ha tardado mucho tiempo, demasiado, en hacer que un saxo barítono vuelva a escena, y es sólo un ejemplo. Tras haber llegado, en la década de los setenta, el aprovechamiento máximo de las variaciones posibles, la música popular se convirtió en una esimismada prospección tecnológica, que no vacilaba en proclamar abiertamente la defunción de la cultura rock, la cual vino a sostener el andamiaje de una expresión consecuente frente a las banalidades de siempre. En dicho panorama, ahíto de falsificaciones, sofisticaciones, repeticiones y demás, el único aliento de autenticidad lo procuró el surgimiento del hip hop, cultura nacida en la calle, con visión de rebeldía y de futuro".

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Dañina Maradona

Dañina Maradona
30 años. Celebrity asediada. Ex-actriz.